MuseScore #6: Primera escritura en el pentagrama

Ha llegado el momento de que introduzcamos las primeras notas en nuestra partitura. Empezaremos practicando técnicas muy básicas que gradualmente iremos aumentando en complejidad a medida que vayamos dominándolas.

El fichero con el que trabajaremos hoy es el que cerró el capítulo 4. Si no disponéis de él, podéis descargarlo directamente aquí.

Vamos a aprender a escribir notas utilizando el ratón. Lo primero que debemos comprobar es que la barra de introducción de notas está visible.

Si no lo está, recordad que la hacemos aparecer pulsando con el botón derecho en cualquier zona de alguna barra marcando Introducir Notas. También encontramos esa opción en el menú Mostrar — Introducir Nota. Tan sólo cambia que en un caso “nota” aparece en singular y en el otro en plural (aunque no deja de ser una insignificancia, quizás no vendría mal corregirlo en la próxima versión del programa en español).

El primer botón de la barra, que representa a una N mayúscula habilita o deshabilita el modo de introducción de notas. Debe estar pulsado para que podamos empezar a escribir notas en el pentagrama. Hacemos clic sobre él para activar la edición.

Seleccionamos, a continuación, el símbolo que representa a una redonda. Vamos a insertarla en el primer compás como nota C3 en el pentagrama en clave de Fa (estoy considerando que el Do central es el C4).

Antes de que hagáis clic en ninguna parte del pentagrama quiero que apreciéis un par de detalles importantes.

El cursor del ratón ha cambiado de forma después de activar el modo de introducción; ahora representa a una flecha apuntando hacia arriba. Observad también la presencia también de un nuevo cursor en forma de barra azul, al comienzo del compás, y que cruza el pentagrama.

Colocad ahora el cursor del ratón a la altura del C3 y desplazadlo lentamente hacia arriba y abajo. Observaréis como, junto al cursor, está la forma de la nota redonda y cómo se “encaja” adecuadamente en una línea o en un espacio conforme os movéis verticalmente.

Desplazad muy lentamente el ratón en sentido horizontal hacia el segundo compás. Observad que el símbolo de redonda no nos está siguiendo. Aparece anclado bajo el silencio del primer compás y hasta que no nos posicionamos bajo el segundo silencio no se desplaza.

Esto es importante. Las notas no se dibujan en el punto donde está el ratón exactamente, sino en aquellos en los que va quedando anclada la figura de la nota que acompaña al cursor, tanto en vertical como en horizontal.

Ahora sí, situaos sobre el primer compás en clave de Fa y “soltad” una redonda sobre el espacio del Do 3.

El segundo compás lo llenaremos con dos notas blancas. Haced clic en la barra de introducción de notas sobre el símbolo de nota blanca.

Soltad una nota blanca en el segundo compás que corresponda al Re continuación del Do anterior. Una vez hecho esto fijaos como, además, el silencio de redonda se cambia automáticamente por uno de blanca, de modo que no se altera la cuadratura del compás.

Haced caso omiso, por ahora, al cursor vertical azul que cruza el pentagrama. Hablaremos de él a su debido momento.

Antes de escribir la nota Mi, quiero que volváis a pasear el ratón a lo largo del segundo compás en sentido horizontal. Observad como ahora aparecen dos puntos de anclaje: uno en el Re ya dibujado y otro en el silencio de blanca. El primero lo utilizaríamos para dibujar un acorde, agregando notas sobre las ya existentes.

Dibujad ya la nota Mi a continuación del último Re.

El tercer compás lo llenaremos de cuatro negras. Haced clic en su símbolo en la barra de introducción de notas.

Colocad la nota Fa.

Antes de pintar el Sol, apreciad nuevamente los cambios: el silencio de redonda se ha reajustado por uno de negra más otro de blanca y ahora aparecen tres puntos de anclaje: en la nota anterior, en el silencio de negra y en el silencio de blanca. Si hiciéramos clic en el primero, crearíamos un acorde, en el segundo escribiríamos una nota a continuación de la anterior (que es lo que vamos a hacer), mientras que en el tercero respetaríamos el silencio de negra y se agregaría la nota justo a continuación de él.

Completad el compás con las notas negras Sol, La y Si.

El cuarto compás lo llenaremos completamente de corcheas, partiendo del C4 en la primera línea auxiliar de la clave de Sol, hasta el C3 en el tercer espacio.

El quinto lo completamos con 16 semicorcheas. Empezamos nuevamente repitiendo el Do en el tercer espacio, ascendiendo hasta el C2, repitiéndolo y descendiendo finalmente hasta el C3.

Si en algún momento os equivocáis de posición introduciendo alguna nota, deshaced la entrada con Ctrl-Z. En el próximo capítulo introduciremos nuevas formas de edición que permitirán subsanar los errores de un modo sencillo, pero, de momento limitaos a la función Deshacer.

Para finalizar, vamos a eliminar todos los compases restantes.

Desactivamos el modo de introducción de notas pulsando sobre la N al comienzo de la barra.

Para eliminar los compases que sobran debemos seleccionarlos, en primer lugar. Comencemos seleccionando el primer compás que borraremos. Para ello, basta con hacer clic en algún punto entre medias del compás debajo del silencio de redonda. Observemos como aparece un marco cuadrado.

Con la tecla Shift pulsada, repetimos la misma operación sobre el último compás. Se seleccionarán automáticamente también todos los que están comprendidos entre medias.

Eliminamos todos esos compases pulsando la tecla Ctrl y, sin soltarla, la tecla Suprimir.

MuseScore se percata de que el final de la partitura ha cambiado y reajusta la doble barra automáticamente tras el último.

El resultado final del trabajo de hoy está disponible en el fichero MuseScore-6.mscz.

Familiarizaos con los conceptos mostrados en este artículo. En el siguiente descubriremos nuevos recursos para la edición de las notas en el pentagrama.

Javier Montero

MuseScore #5: Familiarizándonos con las barras de herramientas

Antes de empezar con la introducción de notas propiamente dicha, me gustaría que tomáramos un par de minutos familiarizándonos con las distintas barras de herramientas y las distintas posibilidades que tenemos de personalizarlas.

Comencemos haciendo clic con el botón derecho sobre cualquier lugar en las barras superiores.

Esos cinco conjuntos de herramientas son visibles actualmente, tal como nos indica la marca de verificación de la izquierda. Tomaos la libertad de marcarlas y desmarcarlas para comprobar cuál es cada una.

Las paletas, la barra de transporte y la de introducción de notas también pueden ser seleccionadas en el menú Mostrar.

Las paletas las utilizaremos para trabajar sobre la partitura en todo lo que no sea la mera introducción de las notas: articulaciones, claves, compases, etc.

La barra de herramientas Operaciones con archivo contiene los accesos rápidos típicos para la gestión de documentos, los botones de Deshacer y Rehacer y el control de zoom.

Entre las herramientas de transporte están los iconos para controlar la reproducción y la introducción de notas mediante un teclado MIDI.

La mini barra Afinación de concierto, con un único botón, nos será muy útil cuando estemos trabajando con instrumentos transpositores.

Finalmente, la barra de introducción de notas la emplearemos para el trabajo más importante de todos: escribir las notas en el pentagrama.

Todas estas herramientas las iremos tratando a su momento. Por ahora, me basta con que os familiaricéis visualmente con ellas.

Fijémonos ahora en cualquiera de las cuatro barras superiores. Justo a la izquierda de cada una de ellas vemos que hay una especie de línea vertical punteada. Si situamos el puntero del ratón junto a esa línea, observamos que el cursor cambia a una cruz. Haciendo clic, y sin levantar el ratón, podemos arrastrar la barra a cualquier otra posición, no sólo en la parte superior, sino también en la inferior, a la izquierda y a la derecha de la pantalla (en estos dos últimos casos, las herramientas nos aparecen en disposición vertical). Es interesante que lo probéis.

También podemos trastear con las paletas. Haced clic en su barra de título (donde está escrito “Paletas”) y arrastrad el conjunto para liberarlo de su ubicación actual y dejarlo flotante en cualquier lugar de la pantalla. Probad también a hacer doble clic sobre la barra de título como modo rápido para encastrar y desencastrar la paleta.

Experimentad a voluntad y dejad el entorno como más cómodo os resulte. En la próxima sesión comenzaremos a trabajar ya con la barra de introducción de notas.

Javier Montero

Las notas musicales: las teclas negras

Objetivo: aprender a nombrar las notas negras del piano y entender el concepto de sostenido y bemol.

En el anterior artículo de Armonía descubrimos las notas musicales asociadas a las teclas blancas de un piano o teclado. Hoy aprenderemos a dar nombre a esas otras más estrechas, cortas y, sobre todo, oscuras: las teclas negras.

Volvamos a la imagen parcial de un piano con la denominación de las notas sobre cada tecla blanca.

Una nota negra puede tomar dos nombres diferentes, dependiendo de si la nombramos en relación a la blanca que la precede o a la que está inmediatamente después. En el primer caso utilizamos el adjetivo sostenido junto al nombre de la nota anterior. En el segundo, agregamos el término bemol al nombre de la nota siguiente.

Aclararemos esto con un ejemplo. Fíjate en el gráfico: entre las notas DO y RE hay una nota intermedia. ¿Cómo se llama?

Como la nota blanca a la izquierda es un DO, su nombre sería Do sostenido.

O bien, como la nota blanca de la derecha es un RE, podriamos denominarla Re bemol.

El símbolo del sostenido es ♯, y el del bemol ♭.

Por lo tanto, la nota indicada sería Do♯, o bien Re♭. En notación anglosajona tendríamos: C♯, o D♭.

¿Cómo se denomina la nota correspondiente a la tecla negra que hay entre RE y MI?

D♯ / E♭

No deberías tener problema en nombrar las negras restantes:

F♯ / G♭      G♯ / A♭      A♯ / B♭

Cualquiera de estos pares de notas tienen el mismo sonido, pese a poder nombrarse de dos modos diferentes. Decimos que son enarmónicos.

¿Cuándo utilizaremos la denominación con sostenidos y cuándo con bemoles? La respuesta la va a marcar el contexto tonal en que nos encontremos. No te preocupes por eso, de momento; más adelante lo comprenderás

Ya estamos en condiciones de indicar todas las notas musicales. Comenzaremos por la secuencia con sostenidos:

C, C♯, D, D♯, E, F, F♯, G, G♯, A, A♯, B, C, …

Y otra vez se repite la serie, con las mismas notas pero más agudas (una octava más altas).

Observa que entre las notas E y F no hay ninguna nota intermedia. Lo mismo ocurre entre B y C. Si no lo ves claro presta atención al gráfico del teclado de nuevo. Graba esto bien en tu cabeza, es un concepto muy importante.

Repitamos la secuencia, pero esta vez con bemoles:

C, D♭, D, E♭, E, F, G♭, G, A♭, A, B♭, B, C, …

Y así sucesivamente.

Cuenta las notas y verás que, en total, tenemos, en nuestro sistema musical, DOCE notas diferentes (contando los enarmónicos como sólo uno).

Ya sabes nombrar correctamente las notas; en la próxima sesión aclararemos los conceptos de tono y semitono.

Javier Montero Gabarró


Fecha de la última revisión: 21 de septiembre de 2012


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Las notas musicales: las teclas blancas

Objetivo: aprender a identificar las notas Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si-Do en el piano, correspondientes a las teclas blancas.

El material que vamos a tratar hoy es muy básico, pero imprescindible para cualquiera que esté aprendiendo a tocar un instrumento musical.

Con relativa frecuencia me encuentro con instrumentistas (algunos con mucha experiencia, incluso) que muestran grandes lagunas en estos conceptos fundamentales. Esta carencia suele dificultar y ralentizar el aprendizaje, además de hacer que algo tan sencillo como la armonía les resulte un mundo siniestro e inabarcable.

Esta es la primera lección que doy siempre a mis alumnos de guitarra y armonía que comienzan desde cero. Si, por las circunstancias de la vida, alguna vez requieres mis servicios y te has leido este artículo, te ahorrarás la primera clase.

Quiero que observes con detenimiento la siguiente imagen, correspondiente a una parte del teclado de un piano:

Hay dos tipos de teclas: las blancas y las negras, estas últimas más cortas y estrechas, como puedes apreciar.

Cada tecla, sea blanca o negra, hace sonar una nota musical diferente. El sonido que producen es tanto más agudo conforme más a la derecha están las teclas.

Por lo general, entre dos teclas blancas hay una tecla negra, pero fíjate que esto no sucede siempre. De cuando en cuando nos encontramos dos teclas blancas seguidas, sin que haya ninguna negra entre ellas.

¿No aprecias ningún patrón de repetición común?

Observa los bloques de tres negras juntas, luego le sigue uno de dos, después otro de tres, seguido de otro de dos, y así sucesivamente. Esto es lo mismo en cualquier piano o teclado electrónico, independientemente del número de teclas totales que tenga.

Este patrón regular nos va a facilitar localizar en el piano nuestra primera nota musical: DO.

La nota DO siempre es la blanca que está justo a la izquierda del bloque de dos negras.

Vamos a marcarlas en la imagen:

Las teclas con el punto azul hacen sonar notas DO. Corresponden a la misma nota, pero la que está más a la derecha es más aguda, naturalmente (en términos físicos, su frecuencia es exactamente el doble).

A partir de la nota DO colocamos las restantes, sucesivamente, en las demás teclas blancas.

He escrito también el nombre de las notas en notación anglosajona. Si tienes problema con esta nomenclatura, repasa lo explicado en el blog haciendo clic en el enlace.

A partir de un DO, la segunda nota blanca es un RE, la tercera un MI, la cuarta un FA, y así sucesivamente, hasta que la octava vuelve a ser un DO.

Por eso decimos que la distancia entre un DO y el siguiente (o entre cualquier otra nota y la siguiente igual) es de una octava. También se dice que el DO de la derecha es una octava más alto que el de la izquierda.

Otro truco que te puede ayudar a memorizar las notas en el piano es, además de que el DO es la que está justo a la izquierda del bloque de dos negras, es que la nota FA está justo a la izquierda del bloque de tres negras.

Ya sabemos nombrar las notas blancas. ¿Y qué pasa con las negras?

En el siguiente artículo desvelaremos el misterio…

Javier Montero Gabarró


Fecha de la última revisión: 18 de septiembre de 2012


Las notas musicales: las teclas blancas


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MuseScore #3: El asistente para la creación de una nueva partitura

Si en las Preferencias (véase artículo anterior) habéis configurado la opción “comenzar sin cargar ningún documento”, cuando MuseScore arranque no se os mostrará ninguna partitura. En la lección de hoy aprenderemos a crear el esqueleto de una desde cero.

Para invocar al asistente de creación de nuevas partituras tenemos diferentes posibilidades:

  • En el menú de la aplicacion elegimos Archivo | Nuevo...
  • Hacemos clic sobre el primer icono de la barra de herramientas, que simboliza un documento en blanco.
  • Presionamos la combinación de teclas Ctrl-N.

En la primera ventana del asistente configuramos la leyenda de la página. La mejor forma de entender cómo se posiciona cada campo en la presentación final es rellenar por ahora la totalidad con algún texto arbitrario, como en la imagen:


Mantenemos la marca en “Crear nueva partitura desde el principio” y pulsamos sobre el botón “Next”. Nos aparecerá la siguiente ventana, en la que podremos seleccionar los instrumentos que queremos que figuren en la partitura.


Desplegamos la familia “Keyboards”. y hacemos doble clic sobre Piano. Esto es equivalente a seleccionarlo y a pulsar en el botón “Añadir”. A la derecha nos aparece el instrumento seleccionado junto a un despliegue de los pentagramas necesarios para representarlo. En el ejemplo, dada la tesitura amplia del piano, se nos muestran automáticamente dos pentagramas, uno en clave de Sol y otro en clave de Fa.


Pulsamos Next y nos aparece una ventana que nos permite elegir la armadura adecuada de la partitura. Voy a trabajar en Do mayor, así que dejo todo como está.


Finalmente, en la última ventana podemos ajustar el compás de la pieza, si el inicio será en anacrusa y el número de compases totales aproximados. No debe preocuparnos si nos quedamos cortos o nos pasamos, resulta sumamente sencillo agregar o quitar compases después sobre la marcha.


A su debido momento regresaremos al asistente. Por ahora, dejamos los valores tal como están y pulsamos en “Terminar”. Nos aparece nuestra incipiente creación.

Comencemos fijándonos en los cinco campos de texto que rellenamos en la primera pantalla. En la parte superior de la partitura se ven, en un cuadro, los cuatro primeros (título, subtítulo, compositor y letrista).

Para ver el quinto campo, el de Copyright debemos desplazarnos hasta el final de la página. Para hacer eso hacemos clic en cualquier parte de la partitura y, sin soltar, arrastramos la hoja de papel a nuestra conveniencia (observad que el cursor habrá cambiado de forma).

El uso que les déis no ha de ser necesariamente el indicado en el asistente. Tenéis cinco campos y por defecto aparecerán en ese estilo y posición. Ajustadlos a vuestra necesidad real y poned el texto que más os convenga en ellos.

Observad ahora los pentagramas dobles. Como en cualquier edición profesional, en la primera línea figura el nombre del instrumento completo y en las sucesivas hay una abreviación. El compás de la pieza está establecido en 4 por 4 y tenemos un total de 32, tal como indicamos, esperando a que los editemos y, entre tanto, rellenos con silencios de redonda.

Vamos a guardar nuestro trabajo. En el menú Archivo, elegimos “Guardar”, con lo que se nos abre el cuadro de diálogo “Guardar la partitura”. Otro modo de acceder a él es pulsando la combinación Control – S o haciendo clic, en la barra de herramientas, en el icono que representa a un disquete.


Por defecto se posiciona en la carpeta que configuramos en la pantalla de Preferencias. Poned un nombre al documento y pulsad sobre el botón “Guardar”.

Eso es todo por hoy. En la próxima sesión trabajaremos sobre el fichero que hemos creado hoy.

Javier Montero

MuseScore #2: Los preparativos iniciales

Comenzamos el viaje invirtiendo un minuto en repasar el estado del entorno y en efectuar unos ajustes iniciales.

Arrancamos la aplicación y nos aparece, majestuosamente, un fragmento de la partitura de Cuadros de una exposición, de Mussorgsky. Se trata del “Paseo”, melodía que enlaza la visita a cada cuadro.

La partitura limita, al norte, con diversas barras de herramientas; al oeste con las paletas de edición; al este con la ventana “MuseScore Connect”, desde la cual podremos acceder al site de MuseScore en Internet y, entre otras cosas, a toda una colección de partituras compartidas por los usuarios. Al sur nos encontramos con el navegador, una herramienta que agradeceremos a la hora de desplazarnos ágilmente por las distintas áreas del documento.

Comencemos revisando el idioma. ¿Os aparece la aplicación en español? Si no es así (o si lo es, pero deseamos usar otro diferente) deberemos acceder a las preferencias y cambiarlo:

En el menú, nos vamos a Editar | Preferencias.

y se nos muestra el cuadro siguiente (haced clic para ampliarlo):

A la derecha, arriba, en la lista “Lenguaje” podemos elegir el idioma entre las distintas opciones posibles. Será necesario reiniciar la aplicación si efectuamos algún cambio.

Volvamos a la partitura. ¿Tenemos configurado el audio correctamente?

Haced clic sobre el botón “Play”, en la barra de transporte, en la parte superior. Aseguraos de tener los altavoces encendidos o los cascos puestos y el volumen de reproducción a un nivel adecuado.

¿Suena la partitura? Si no es así, deberemos revisar la configuración del audio.

Volvemos a la ventana de Preferencias y nos movemos a la pestaña E/S (Entrada/Salida). Se nos muestra la siguiente ventana (hacer clic para ampliarla):

Comprobad que el puerto de audio (Api y Dispositivo) es el correcto. Si modificáis algún parámetro habrá que reiniciar la aplicación para que el cambio surta efecto.

¿Reconocéis la pieza musical? Si no es así, os recomiendo que vayáís a vuestra tienda de discos favorita y os agenciéis los Cuadros de una exposición. Si queréis escucharla en versión rockera, buscad también el disco de Emerson, Lake & Palmer del mismo nombre.

Preparemos ahora el entorno un poco a la medida de nuestros gustos. Volvamos a la la pestaña General, en las preferencias.

En el bloque Inicio del programa, podemos elegir si queremos que se cargue un documento determinado al comenzar, el último utilizado, uno en blanco, o ninguno. A gusto de cada uno.

Ya que nos permite hacerlo, retiramos, a nuestra conveniencia, la marca en “Mostrar ventana de bienvenida”. La ventana de bienvenida aparece durante medio segundo al arrancar el progrema, mostrando el nombre de la aplicación, la versión y la dirección del sitio web.

En la sección Rutas fijáos en el directorio de trabajo, que es donde se almacenarán por defecto los documentos que creemos. Estableced el que prefiráis.

En Ventanas, desmarcamos “Mostrar MuseScore Connect” y “Mostrar Navegador”, de modo que no se carguen por defecto al iniciar la aplicación. Ya habrá tiempo de mostrarlos a su debido momento.

Listos para comenzar a trabajar…

Javier Montero

MuseScore #1: Software de notación musical gratuito

Objetivo: presentar MuseScore, excelente editor de partituras de código abierto.

Soy un apasionado del software de calidad y barato. Prácticamente todas las herramientas que utilizo o son gratuitas o cuestan muy poco dinero. En este blog tengo la intención de compartir algunas de ellas que considero pilares de mi productividad y gestión personal.

Si te dedicas seriamente a la música, con mucha probabilidad trabajarás habitualmente con partituras. En el caso de que seas compositor se trata de una absoluta necesidad si quieres proteger tu obra. Mis partituras han tenido que visitar en varias ocasiones las oficinas del registro de la propiedad intelectual; su entrega era requerimiento necesario para poder registrarlas. (*)

El mundo del software de la notación musical siempre ha estado dominado por grandes desarrollos como Finale o Sibelius. Son dos programas excelentes, pero muy caros.

Afortunadamente para los que andamos justos de recursos económicos, existen soluciones brillantes a nuestro alcance.

MuseScore es un software de notación musical bajo licencia GNU/GPL. Esto significa, entre otras cosas, que no tienes que pagar nada para utilizarlo. Pero, además, es de código abierto: detrás hay toda una comunidad de programadores de todo el mundo que con su talento han logrado construir un producto de extraordinaria calidad.

Si eres programador tú también podrías ser uno de ellos y aportar tu granito de arena, del mismo modo que podrías modificar el código fuente para adaptarlo a tus propias necesidades.

Es una aplicación multiplataforma, puedes descargarte versiones para Windows, Linux o Mac. Te invito a que la conozcas.

En las sucesivas entregas iremos desentrañando algunos de los secretos de esta fabulosa herramienta.

Javier Montero Gabarró

(*) Existen plataformas de registro de la propiedad intelectual a través de internet, como Safe Creative, que permiten proteger tu obra musical a partir de una grabación, sin necesidad de trascribirla en una partitura.


MuseScore #1: Software de notación musical gratuito


Fecha de la última revisión: 24 de noviembre de 2012


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