Ajedrez y LaTeX

Objetivo: aprender a generar documentos relacionados con el ajedrez empleando \LaTeX.

Siempre he dicho que un tablero de ajedrez es como una ventana a otro mundo.

Qué tiene el ajedrez que una vez te pica el gusanillo formará parte de ti durante toda la vida… Podrás pasar temporadas apartándolo de tu lado, hastiado, quizás agotado, pero sabes que la llama nunca se apagará y bastará un comentario en algún medio, una partida, un libro que hojees, para que otra vez vuelvas a entregarte con pasión en los brazos de Caissa.

A los que adoramos el ajedrez nos gusta hablar, leer sobre ello y, ¿por qué no?, escribir también.

Y como ya tenemos algunas nociones de \LaTeX y conocemos de primera mano la calidad tipográfica de los documentos que genera, resulta natural que nos preguntemos qué puede hacer \LaTeX por nosotros como escritores ajedrecistas.

Voy a dedicar un par de artículos a hablar sobre el tema. Los incluiré también en la categoría Ajedrez a modo de cebo, a ver si consigo que algún ajedrecista despistado se interese de rebote también por \LaTeX.

Es que, una vez el vampiro de \LaTeX hundió sus colmillos en mi yugular, vago como un zombie errante buscando nuevas víctimas a las que transmitir la adoración que tengo por este sistema de preparación documental.

Para jugar al ajedrez en \LaTeX debemos ampliar su funcionalidad. Ya sabes que para eso están los paquetes, esa maravilla que hace que \LaTeX sirva para casi cualquier cosa.

Vamos a necesitar el paquete skak. El proceso de instalación dependerá de la distribución \LaTeX en particular que tengas, pero hoy día ya es algo sumamente sencillo en cualquier sistema.

Yo uso MiKTeX, que lo hace automáticamente. Cada vez que detecta que quiero utilizar un paquete que no tengo instalado me pregunta si quiero descargarlo del repositorio y se ocupa del asunto sin que sea necesaria mi intervención.

Entra en esa ventana al otro mundo escribiendo en el preámbulo:

\usepackage{skak}

Con este pequeño gesto, toda una colección de nuevos comandos estará a tu disposición. Vamos a comenzar dibujando un tablero vacío:

\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\usepackage{skak}  % Vamos al jugar al ajedrez

\begin{document}
\showboard
\end{document}

latex-chess-1

El comando showboard no puede ser más explícito: muestra el tablero.

Fíjate que aparece hasta el sistema de coordenadas.

Coloquemos los trebejos sobre él. Para eso hay que decirle a \LaTeX que queremos comenzar una nueva partida con el comando newgame:

\newgame   % Comenzamos una nueva partida
\showboard % Y mostramos el tablero a continuación

latex-chess-2

En la siguiente entrega moveremos ficha y anotaremos una partida. Entre tanto, para aplacar la sed, hundiré mi hocico en algún Informator para embriagarme del olor del papel y reproduciré alguna partida elegida al azar.

Javier Montero Gabarró


Ajedrez y LaTeX


El texto de este artículo se encuentra sometido a una licencia Creative Commons del tipo CC-BY-NC-ND (reconocimiento, no comercial, sin obra derivada, 3.0 unported)


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

Numeros decimales en LaTeX

Objetivo: aprender a escribir correctamente los números decimales en LaTeX.

Escribir números decimales en \LaTeX es una tarea simple, pero has de tener en cuenta ciertas consideraciones importantes.

En primer lugar, debes saber que los números, cuando no formen parte de una expresión algebraica, puedes escribirlos tanto en modo texto como en modo matemático. No obstante, aunque no estén dentro de una fórmula, mi recomendación es que emplees siempre el modo matemático, particularmente cuando tengas que escribir decimales, ya que la presentación puede ser diferente en un modo u otro.

Los siguientes ejemplos ilustran esto con claridad. Escribiremos el número 0,25 empleando como separador el punto, la coma y la comilla y lo haremos tanto en modo texto como en modo matemático:

\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\begin{document}
Ej 1: Un cuarto es 0.25 de toda la vida.

Ej 2: Un cuarto es $0.25$ de toda la vida.

Ej 3: Un cuarto es 0,25 de toda la vida.

Ej 4: Un cuarto es $0,25$ de toda la vida.

Ej 5: Un cuarto es $0{,}25$ de toda la vida.

Ej 6: Un cuarto es 0'25 de toda la vida.

Ej 7: Un cuarto es $0'25$ de toda la vida.

\end{document}

Esta es la visualización final:

latex-decimales

En los ejemplos 1 y 2 hemos empleado un punto como separador decimal. Observa que en el modo matemático el resultado ha sido cambiado por una coma. Explicaremos este comportamiento en breve.

En los ejemplos 3 y 4 utilizamos la coma como separador decimal. No obstante, en el modo matemático aparece un pequeño e indeseable espacio en blanco adicional. Esto es así porque, en verdad, la coma no está pensada en modo matemático como indicador de decimales, sino como simple signo de puntuación.

Para poder deshacernos de ese incómodo espacio, sería preciso rodear la coma entre llaves, tal como puedes apreciar en el código fuente del ejemplo 5.

Finalmente, en los ejemplos 6 y 7 hemos empleado una comilla como separador, Nuevamente, la presentación es diferente en el modo matemático (la típica “prima”) y en el modo texto.

Para evitar esta disparidad entre ambas presentaciones, mi recomendación es que emplees siempre el modo matemático cuando tengas que tratar con números decimales aunque no formen parte de una fórmula.

Lo siguiente que debes tener presente es que, en nuestro idioma, solemos utilizar como separador decimal tanto el punto como la coma. El apóstrofe no suele usarse más que en la escritura a mano.

No voy a entrar a discutir sobre si es mejor utilizar la coma que el punto. Por encima de normas y recomendaciones, lo cierto es que en la literatura científica en nuestro idioma encontrarás ambos tipos de usos. Emplea el que te resulte preferido, pero hazlo consistentemente.

Y ahora el truco importante: para escribir decimales en \LaTeX, utiliza siempre como separador el punto en el código fuente (a pesar de que prefieras usar la coma). Si vuelves a observar el ejemplo 2, aunque en el código fuente está escrito un punto decimal en modo matemático, la presentación final es una coma como separador. Es más, de este modo no aparece el espacio en blanco anexo, por lo que te ahorras el uso de las llaves rodeando el símbolo.

Pero, si hemos dicho que tanto el punto como la coma son de uso común en nuestro idioma, ¿cómo hacemos para que el punto decimal se muestre como un punto en lugar de una coma?

El responsable de ese cambio del punto en el código fuente por la coma en la presentación es el paquete babel que hemos incluido en el preámbulo. Ya sabes que ese paquete se ocupa de facilitar nuestra experiencia \LaTeX en español, adaptando a nuestro idioma elementos como los títulos, la división de las palabras en guiones, etcétera.

Si, pese a que \LaTeX, con su paquete babel, sobreentiende que te gustan las comas decimales, prefieres usar el punto decimal, hay un modo sencillo de hacerlo empleando el siguiente comando:

\spanishdecimal{.}

Entre llaves facilitamos el símbolo que actuará como separador decimal: el punto.

Observa el siguiente ejemplo de uso:

\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\spanishdecimal{.}
\begin{document}
Ej 8: Un cuarto es $0.25$ de toda la vida.
\end{document}

Aprecia, en la presentación final, que el punto aparece ahora como tal, en vez de la coma:

latex-decimales-2

Para finalizar, un resumen de lo más destacable:

1) Escribe números decimales desde el modo matemático.

2) Utiliza siempre el punto como separador decimal en el código fuente (lo que generará una coma en la presentación).

3) Si prefieres que el separador sea un punto, utiliza el comando \spanishdecimal{.}

Javier Montero Gabarró


Numeros decimales en LaTeX


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

MiKTeX: LaTeX en tu máquina Windows

Objetivo: presentar MiKTeX, una excelente distribución LaTeX para el sistema operativo Windows.

\LaTeX enamora… Su aprendizaje aparenta ser complejo, pero a poco que uno se adentra en sus entrañas se queda fascinado por la elegancia de los resultados que se obtienen. Escribir código en \LaTeX es divertido y nos hace sentir el poder de la programación aplicada a la tipografía digital.

El mundo \LaTeX está disponible gratuitamente en cualquier plataforma. La manera más cómoda de disfrutarlo es a través de una distribución que integre todo el paquete de herramientas que intervienen en el proceso de generación del documento final, como el editor, los compiladores y otras utilidades como el gestor bibliográfico.

En la red hay infinidad de recursos gratuitos para aprender \LaTeX. Sin ir más lejos, en este mismo blog hay abundante material que actualizo cada vez que tengo ocasión.

Mis primeros pasos en en \LaTeX fueron a través de MikTeX, una distribución de código abierto dirigida expresamente a la plataforma Windows. En este artículo mostraré lo sencilla que es su instalación y compilaremos un fichero de ejemplo que servirá como primera aproximación al entorno.

Lo primero es descargarlo desde la página oficial:

miktex-download

La opción recomendada, que es la que instalaremos aquí, contiene la distribución básica, en la que se incluyen, además del editor y los compiladores, los paquetes más comunmente empleados. En el caso de que necesitemos otros que no figuren en la instalación inicial, la aplicación los descargará desde su repositorio en internet sin necesidad de nuestra intervención. Por otro lado, incorpora mecanismos que nos permiten mantener siempre la última versión de cada paquete, ocupándose de que nuestro sistema se encuentre siempre perfectamente actualizado.

Si haces clic sobre Other downloads verás otras opciones de descarga posibles, entre las que se encuentra la distribución completa (¡varios miles de paquetes!), una versión portable y otra para sistemas de 64 bits.

La instalación es simple, la típica de Windows: descargar – doble clic – pulsar siguiente, siguiente.

Haz doble clic sobre el fichero descargado para comenzar el proceso.

miktex-1

Acepta las condiciones de redistribución y se habilitará el botón mágico de Windows: Siguiente.

miktex-2

¿Lo usarás tú solo o también cualquier otro usuario configurado en la máquina?

miktex-3

El directorio en el que se instalará la aplicación. Salvo que tengas un buen motivo para cambiarlo, lo mejor es que no lo toques.

miktex-4

Este cuadro es importante. En primer lugar te pregunta por el tamaño por defecto del papel. Típicamente será A4. Esto te ahorrará tener que indicarlo cada vez en el fichero fuente .tex.

¿Cómo se comportará MiKTeX cuando le indiques que vas a utilizar un paquete que no está instalado? ¿Quieres que lo descargue por ti? La opción por defecto, Ask me first, es la recomendada: te preguntará primero antes de hacerlo. Si deseas ahorrarte ese paso, puedes elegir . Selecciona No si prefieres instalar los paquetes por tu cuenta.

miktex-5

Una pequeña revisión de las opciones elegidas. Pulsa Start, si estás de acuerdo, para que comience formalmente la instalación en el disco duro.

miktex-6

Si el proceso concluye con esta ventana será señal de que todo ha ido tal como se esperaba.

Para probar la instalación, nada mejor que escribir un documento \LaTeX y generar el resultado.

En Inicio | Todos los programas, localiza la carpeta MiKTeX 2.9 y elige TeXworks, el editor \LaTeX incluido en MiKTeX.

miktex-7

Escribe un texto \LaTeXcomo el del ejemplo y pulsa el botón verde presente en la parte superior izquierda. Si no lo has hecho ya, te pedirá que salves el fichero previamente (con extensión .tex) y, a continuación, iniciará su compilación. En la zona inferior de la pantalla podrás comprobar la evolución de todo el proceso. Si no se producen errores, se te abrirá una nueva ventana con un visor del pdf final generado.

miktex-8

Ya tienes toda la potencia de \LaTeXinstalada en tu máquina Windows; que comience la diversión…

Javier Montero Gabarró


MiKTeX: LaTeX en tu máquina Windows


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

LaTeX: Generación de bibliografías con thebibliography – 2

Objetivo: aprender a generar bibliografías en LaTeX utilizando el entorno thebibliography (segunda parte).

En el artículo anterior aprendimos a generar una bibliografía en \LaTeX mediante el entorno thebibliography. Nos ocupamos de la tarea más ardua: la creación de la bibliografía en sí. Si no tienes frescos estos conceptos, permíteme recomendarte su relectura previa, te llevará solo un par de minutos.

Nuestra siguiente labor consistirá en aprender a citar la bibliografía dentro del cuerpo del documento, de modo que cuando alguien lo lea y encuentre esa referencia, pueda consultar el índice bibliográfico para localizar la entrada a la que hace mención.

Para lograr esto \LaTeX nos ofrece el comando \cite, al que facilitaremos, entre corchetes, la etiqueta que hemos empleado al generar cada entrada bibliográfica con \bibitem.

Refresquemos el entorno que utilizamos en esa generación:

\begin{thebibliography}{a}
\bibitem{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007  
\bibitem{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010 
\end{thebibliography}

El parámetro que pasamos entre corchetes al comando \bibitem es, precisamente, la etiqueda que necesitamos en esta fase.

Ahora, simplemente, introducimos \cite, con esa etiqueta, en el punto justo donde queremos que se produzca la referencia. Localiza en el fichero .tex los dos \cite que he incluido:


\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\begin{document}
Una de las razones por las que es conveniente enumerar las páginas 
al generar informes es por el efecto altamente hipnótico que produce 
en la mente del paciente quien, al verse privado de un soporte formal 
en el que volcar sus fantasías, recurre a mecanismos de fijación 
periféricos.\cite{pradery}

No debe sorprendernos, por lo tanto, que cada vez  se registren más casos 
de fetichismo peluchil \cite{old}, pues bien es sabida la asociación entre 
este tipo de comportamientos y la negación obsesiva de la realidad.

\begin{thebibliography}{a}
\bibitem{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007.  
\bibitem{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca.}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010. 
\end{thebibliography}
\end{document}

Va a ser necesario compilar dos veces el fichero .tex para obtener el pdf final. Durante la primera compilación se resuelven las referencias, pero no es hasta la segunda cuando aparece el resultado. Si observas con cuidado, después de procesar el fichero por primera vez, verás que en el lugar donde deberían figurar las citas aparecen interrogaciones.

Tras la segunda compilación obtenemos, finalmente, nuestras citas perfectamente insertadas:

Si hubiésemos generado la bibliografía para que presentara índices tipo texto, en lugar de los numéricos por defecto, las citas aparecerían adaptadas en consonancia automáticamente.


\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\begin{document}
Una de las razones por las que es conveniente enumerar las páginas 
al generar informes es por el efecto altamente hipnótico que produce 
en la mente del paciente quien, al verse privado de un soporte formal 
en el que volcar sus fantasías, recurre a mecanismos de fijación 
periféricos.\cite{pradery}

No debe sorprendernos, por lo tanto, que cada vez  se registren más casos 
de fetichismo peluchil \cite{old}, pues bien es sabida la asociación entre 
este tipo de comportamientos y la negación obsesiva de la realidad.

\begin{thebibliography}{aaaa}
\bibitem[Old]{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca.}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010. 
\bibitem[Prad]{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007.  
\end{thebibliography}
\end{document}

Si lo deseamos, podemos facilitar información adicional en la cita, por ejemplo, para indicar el número de la página en que se localiza. Para ello, agregamos un argumento opcional (por lo tanto, entre corchetes) al comando \cite con esa información:

\cite[información adicional]{etiqueta}

Por ejemplo:


\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\begin{document}
Una de las razones por las que es conveniente enumerar las páginas 
al generar informes es por el efecto altamente hipnótico que produce 
en la mente del paciente quien, al verse privado de un soporte formal 
en el que volcar sus fantasías, recurre a mecanismos de fijación 
periféricos.\cite[pág. 856]{pradery}

No debe sorprendernos, por lo tanto, que cada vez  se registren más casos 
de fetichismo peluchil \cite[pág. 32]{old}, pues bien es sabida la asociación 
entre este tipo de comportamientos y la negación obsesiva de la realidad.

\begin{thebibliography}{aaaa}
\bibitem[Old]{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca.}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010. 
\bibitem[Prad]{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007.  
\end{thebibliography}
\end{document}

Para finalizar mostraremos cómo modificar a nuestra voluntad el título de la bibliografía si no nos gusta la opción por defecto. Recuerda lo que dijimos en la primera parte: en un artículo se denomina Referencias, como puedes apreciar en los ejemplos anteriores, mientras que en un libro o informe el título es Bibliografía.

Para renombrar la bibliografía vamos a presentar un comando al que recurriremos en otras ocasiones cuando necesitemos modificar otros títulos por defecto:

\renewcommand

El comando exacto va a depender de si estamos usando la clase artículo:

\renewcommand{\refname}{nuevo título}

o la clase libro o informe:

\renewcommand{\bibname}{nuevo título}

Supongamos que, en nuestro ejemplo (artículo), deseamos cambiar el título Referencias por Bibliografía.

Basta con agregar en el cuerpo del documento (no en el preámbulo) el siguiente comando:

\renewcommand{\refname}{Bibliografía}

Observa el código completo junto al resultado final:


\documentclass{article}
\usepackage[spanish]{babel}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\begin{document}
\renewcommand{\refname}{Bibliografía}
Una de las razones por las que es conveniente enumerar las páginas 
al generar informes es por el efecto altamente hipnótico que produce 
en la mente del paciente quien, al verse privado de un soporte formal 
en el que volcar sus fantasías, recurre a mecanismos de fijación 
periféricos.\cite[pág. 856]{pradery}

No debe sorprendernos, por lo tanto, que cada vez  se registren más casos 
de fetichismo peluchil \cite[pág. 32]{old}, pues bien es sabida la asociación 
entre este tipo de comportamientos y la negación obsesiva de la realidad.

\begin{thebibliography}{aaaa}
\bibitem[Old]{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca.}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010. 
\bibitem[Prad]{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007.  
\end{thebibliography}
\end{document}

Y eso es todo lo que quería contarte. Más adelante veremos una herramienta especialmente útil para los muy bibliógrafos, los que continuamente están insertando bibliografías y necesitan automatizar estas tareas: BibTex.

Y ahora permíteme que me despida y cierre este artículo sin incluir una bibliografía, que esta palabreja está ya martirizando mis neuronas de tanto recurrir a ella en tan corto espacio de tiempo.

Javier Montero Gabarró


LaTeX: Generación de bibliografías con thebibliography – 2


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

LaTeX: Generación de bibliografías con thebibliography – 1

Objetivo: aprender a generar bibliografías en LaTeX utilizando el entorno thebibliography.

En el artículo anterior esbozamos las opciones disponibles a la hora de citar bibliografía con \LaTeX. Hoy hablaremos sobre la más básica, lo que no significa que sea precisamente la menos interesante, pues es la que ofrece una mayor flexibilidad a la hora de crear su estructura.

Deja que te presente el entorno thebibliography, con el que aprenderemos a realizar las siguientes tareas:

  1. Insertar una bibliografía, habitualmente al final del documento.
  2. Personalizar el índice de cada entrada (¿queremos que sea numérico o un texto de nuestra elección?).
  3. Referenciar los elementos de la bibliografía desde el cuerpo del texto.
  4. Mostrar, si es preciso, información adicional en la referencia (como el número de página en que se localiza la cita en cuestión).
  5. Modificar el título de la bibliografía, en el caso de que no nos convenza el que ofrece \LaTeXpor defecto.

Nos ocuparemos de los dos primeros puntos en este artículo y dejaremos los tres restantes para el siguiente.

He preparado un texto simple que nos servirá para la realización de las prácticas (no trates de buscarle un significado):

Puedes bajarte el fichero .tex correspondiente, por si quieres cargarlo en tu editor, aunque cualquier texto te servirá.

Para incluir una bibliografía, insertamos un entorno thebibliography al final del texto del documento:

\begin{thebibliography}
% Aquí figurará la bibliografía
\end{thebibliography}

Entre medias incluiremos cada entrada bibliográfica, que luego se visualizará precedida por un índice, que por defecto será un número de orden correlativo, aunque podremos personalizarlo con el texto que deseemos (por ejemplo, con el apellido del autor). Ese índice, sea numérico o texto, será el que figurará también en el documento en el lugar donde se realice la cita.

Es necesario un parámetro obligatorio más en la definición del entorno. \LaTeXes muy pulcro y quiere hacerse una idea de antemano de la anchura máxima de índice que va a necesitar. Con esta información, indentará las entradas el espacio justo para lograr una alineación elegante.

Lo curioso es la forma de facilitar ese parámetro. Podría ser un valor numérico indicando el tamaño máximo, pero no lo es. En su lugar, sirve con introducir cualquier secuencia alfanumérica de la anchura máxima.

Por ejemplo, si vas a trabajar con índices numéricos y sabes que, como máximo, vas a necesitar una única cifra (es decir, menos de diez entradas), podrías definir el entorno del siguiente modo:

\begin{thebibliography}{x}

o también

\begin{thebibliography}{7}

Si tuvieras más de diez entradas, pero menos de 100, serviría algo así como

\begin{thebibliography}{99}

o incluso

\begin{thebibliography}{yo}

Si vas a utilizar índices de texto, tendrás que tener en cuenta el tamaño del índice más ancho, y no el número de entradas bibliográficas.

Para incluir cada referencia bibliográfica utilizaremos el comando \bibitem con el siguiente formato:

\bibitem[índice opcional]{etiqueta} texto bibliográfico

Comienza por un argumento opcional (por eso aparece entre corchetes y no entre llaves) que emplearemos para facilitar el índice tipo texto, en el caso de que no deseemos utilizar la opción numérica por defecto de \LaTeX. Le sigue otro obligatorio (entre llaves): una etiqueta que nos servirá para después poder referenciar la entrada desde un cualquier sitio en el documento. Esto es algo que, como hemos dicho, trataremos en el siguiente artículo.

Es muy importante tener en cuenta que el formato de presentación de la entrada es responsabilidad plena nuestra; \LaTeXno tomará ninguna decisión en este sentido, por lo que debes tener claro el orden en el que deseas que aparezca cada elemento, así como su apariencia. No olvides que citar bibliografía tiene su ciencia.

Veamos el código \LaTeXque genera la bibliografía en nuestro ejemplo:

\begin{thebibliography}{a}
\bibitem{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007  
\bibitem{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010 
\end{thebibliography}

El fichero biblio-2.tex contiene el código completo con todo lo que hemos hecho hasta ahora.

He utilizado el comando \textsc para escribir el autor en mayusculas pequeñas (small caps) y \textit para que el título aparezca en cursiva.

Observa el índice numérico por defecto, así como el título de la bibliografía: Referencias.

Este título va a depender de la clase empleada: en un artículo es Referencias; en un libro o informe, Bibliografía.

Es más, en un artículo aparece justo después del cuerpo del documento. En un libro o en un informe se generaría una página independiente para la bibliografía.

No te preocupes si el título no te satisface, en el próximo artículo veremos lo fácil que es cambiarlo.

¿Y si no queremos índices numéricos y preferimos otros personalizados? Tan simple como facilitar entre corchetes el nuevo índice deseado:

\begin{thebibliography}{aaaa}
\bibitem[Old]{old} \textsc{Old, L.},
\textit{Confesiones de una oveja bizca.}
1ª ed. Madrid: Naturalistic, 2010. 
\bibitem[Prad]{pradery} \textsc{Montero, J.},
\textit{Metodos matemáticos aplicados a la ganadería.}
3ª ed. Sevilla: Ediciones de la pradera, 2007.  
\end{thebibliography}
\end{document}

He invertido el orden de las entradas para que el índice aparezca por orden alfabético, de modo que se facilite su consulta después. Observa también la definición del entorno, en la que he indicado que voy a utilizar un máximo de cuatro caracteres. Gracias a eso se ha logrado la alineación perfecta. Prueba tú mismo qué hubiera pasado de no haber hecho eso.

Ya hemos terminado lo más laborioso, lo que resta es sencillo. En el próximo artículo veremos cómo citar las entradas bibliográficas desde el cuerpo del documento, a la vez que aprenderemos a personalizar la apariencia de la cita y a modificar el título de la bibliografía si lo estimamos necesario.

Javier Montero Gabarró


LaTeX: Generación de bibliografías con thebibliography – 1


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

LaTeX: Aproximación a la gestión de bibliografías

Objetivo: presentar las distintas maneras que ofrece LaTeX para la inclusión de bibliografías.

\LaTeX engancha, reconócelo. Admito que su aprendizaje es duro, pero no hace falta llegar a dominarlo para poder disfrutar de sus beneficios. Con un conjunto básico de técnicas y conceptos puedes lograr resultados tipográficos de calidad profesional.

Y es que el tiempo empleado en aprenderlo es amortizado con creces después. Si eres escritor, no necesariamente científico, seguro que valoras esa capacidad única que tiene de permitir que te concentres en lo que escribes sin preocuparte por el aspecto. Limítate a indicar qué es cada elemento y deja que \LaTeX se ocupe de la presentación y la gestión de las referencias cruzadas.

Con las bibliografías, otro tanto de lo mismo. Modifica tranquilo tu lista de referencias bibliográficas, que \LaTeX actualizará adecuadamente las citas a lo largo del cuerpo del documento. Puedes olvidarte también de su formato y confiar en la coherencia de \LaTeX, o personalizarlo de acuerdo a tus necesidades y reutilizarlo más adelante.

Existen diversos modos de gestionar la bibliografía en \LaTeX y vamos a aproximarnos a ellos de un modo gradual y creciente en complejidad.

Todo surge tras tu primera necesidad: tengo que incluir una bibliografía en este artículo. ¿Cómo lo hago?

Veremos que, al igual que sucede con otras estructuras, como las listas o las tablas, \LaTeX ofrece un entorno en el que figurará la bibliografía:

\begin{thebibliography}
....
\end{thebibliography}

Entre medias, empleando un comando especial, incluiremos cada entrada bibliográfica, que luego será oportunamente referenciada en el documento.

Este procedimiento, que explicaremos con detalle en el siguiente artículo, debe ser tu primera parada en el camino. Tiene sus ventajas e inconvenientes: es muy sencillo y en cuestión de un par de minutos puedes adquirir todo el conocimiento necesario para resolver tu problema; por el contrario, como limitación (que en determinadas circunstancias puede ser hasta interesante) tú debes ocuparte del estilo de cada línea bibliográfica, decidiendo qué debe figurar en mayúsculas o en cursiva o el orden de aparición de cada campo. Te recuerdo que escribir bibliografías es toda una ciencia repleta de normas y recomendaciones de estilo.

Una vez te vas sintiendo en tu salsa, si generas muchos escritos con bibliografía, te planteas inevitablemente la siguiente cuestión: ¿no habría algún modo de poder reutilizar entradas y no tener que volver a escribirlas cada vez?

Y es entonces cuando descubres el programa BibTeX

Con BibTeX mantienes uno o varios ficheros aparte con toda tu colección de bibliografías, tu librería. Después indicas las entradas que necesites en tu documento y \LaTeX, en conjunción con BibTeX, incluirá las referencias oportunas y construirá, automáticamente, el índice bibliográfico.

Es más, selecciona simplemente el tipo y estilo de bibliografía y el resultado presentará un aspecto coherente y uniforme.

¿Dónde obtenemos este maravilloso programa? No debes preocuparte: casi con toda seguridad BibTeX estará incluido en tu propia distribución de \LaTeX.

Puede que, con el tiempo, incluso BibTeX te resulte incluso pequeño y quieras personalizar aún más tu experiencia bibliográfica. Entonces deberás recurrir al uso de paquetes que extenderán la funcionalidad de \LaTeX y BibTeX.

Todo a su momento y según su proceso natural. ¿Listo para crear tu primera bibliografía en \LaTeX?

Javier Montero Gabarró


LaTeX: Aproximación a la gestión de bibliografías


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

LaTeX: La integral definida

Objetivo: aprender a generar el símbolo de integral en LaTeX y mostrar cómo definir los límites superior e inferior.

Me siento hoy con ganas de dar una nueva incursión en el modo matemático de \LaTeX, hace ya unos cuantos días desde la última vez. A lo largo de esta serie hemos presentado bastantes elementos de la faceta matemática de \LaTeX, pero aún quedan muchos actores por entrar esta escena.

Ladies and gentlemen, señoras y señores, con todos vosotros, la agraciada y presumida integral.

Escribir una integral es tan simple como ejecutar el comando \int. Observa la siguiente instrucción:

\[
\int 2x dx = x^{2}
\]

que genera esta salida:

Ahí la tenemos, tan altiva y orgullosa.

No obstante, a poco que observes el resultado apreciarás unas consideraciones relacionadas con el diseño que podríamos mejorar. Observa que el dx está demasiado cerca del 2x.

Para separar dx de la función \LaTeX dispone del comando \, (la barra inclinada y una coma), que sirve para añadir un pequeño espacio.

Observa la nueva versión mejorada:

\[
\int 2x \, dx = x^{2}+K
\]

Esto ya es otra cosa.

Hay gente que afina más aún y prefiere acercar el símbolo de la integral al comienzo de la función. Para lograr esto disponemos del comando \! que inserta un pequeño espacio negativo (hacia atrás).

\[
\int \! 2x \, dx = x^{2}+K
\]

Nuestra afortunada integral a menudo se deja ver con dos lujosos pendientes en forma de límite superior e inferior. Para generarlos recurrimos a los socorridos subíndices y superíndices, que tanto buen apaño nos han dado ya.

Establecemos el límite inferior de la integral mediante notación subíndice y el superior con superíndice.

\[
\int_{1}^{3}  \! 2x \, dx = 8
\]

Hemos aplicado la conocida regla de Barrow del cálculo integral, por la que seguro habrás pasado alguna que otra vez en tus tiempos de estudiante, si te ha llamado la atención el artículo tanto como para leer hasta aquí.

\[
\int_{a}^{b} \! f(x)  \,dx = F(b) - F(a)
\]

en la que f(x) es una función continua en el intervalo [a, b] y F(x) es su primitiva.

Javier Montero Gabarró


Fecha de última modificación: 9 de agosto de 2012


LaTeX: La integral definida


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Índice completo de artículos relacionados con \LaTeX.

LaTeX: Controlando la indentación de los párrafos

Objetivo: mostrar cómo controlar la indentación (sangría) que LaTeX realiza automáticamente sobre la primera línea de cada párrafo.

Ya sabes que \LaTeX, por defecto, indenta la primera línea de cada párrafo. De este modo, salta a la vista donde empieza uno y termina otro, incluso sin existir separación entre ellos (algo que, como vimos, también sucede por defecto).

Naturalmente, este comportamiento puede ser modificado fácilmente y podemos especificar con precisión cuánto queremos que quede indentada la primera línea de cada párrafo.

Es una cuestión tan simple como modificar una de las magnitudes de longitud de \LaTeX. Es semejante a lo que hicimos con \parskip para controlar el espaciado entre párrafos.

Deja que te presente la magitud \parindent.

Imagina que quieres definir una indentación de 12pt en la primera línea de todos los párrafos del documento. Escribe el siguiente comando en el preámbulo:

\setlength{\parindent}{12pt}

Es exactamente lo mismo que hacíamos con \parskip: el comando \setlength, seguido de la magnitud que queremos modificar, entre llaves, y de su valor, entre llaves también, sin olvidar especificar las unidades. El comando tiene dos pares de llaves porque son dos parámetros obligatorios. Recuerda que los parámetros opcionales figuraban entre corchetes.

El preámbulo es, desde luego, el mejor sitio para este tipo de comandos que afectan al diseño global, pero también puedes hacer uso de ellos dentro del cuerpo del documento. En este caso, los cambios en la sangría sólo aparecerán en los párrafos posteriores a su aparición y se mantendrán vigentes hasta que otro comando similar vuelva a alterar su valor.

Si deseas limitar su efecto a uno o más párrafos, puedes incluir el comando dentro de un grupo delimitado por llaves. Es decir:

{\setlength{\parindent}{12pt}.... párrafos afectados....}

Sólo aquellos párrafos contenidos entre las llaves se verán afectados; los restantes mantendrán la indentación especificada en el preámbulo (o la que hay por defecto, de no indicar una).

Las buenas prácticas recomiendan emplear unidades de longitud relativas en vez de absolutas. Recuerda, por ejemplo, la em, que equivale a la anchura de la letra m. Esta anchura es, obviamente, mayor, si el tamaño de la fuente es mayor. Hacer esto garantiza que la indentación sea proporcional al tamaño de la fuente. Si en algún momento quieres modificar el tamaño base en tu documento, las sangrías se ajustarán proporcionalmente, algo que te evitará tener que retocarlas después.

El siguiente comando establece la indentación a una vez y media la anchura de una letra eme:

\setlength{\parindent}{1.5em}

La indentación de los párrafos es algo común en el mundo anglosajón, pero no tanto en el nuestro, pues preferimos no hacerlo.

El siguiente comando, en el preámbulo del documento, anula el sangrado de los párrafos:

\setlength{\parindent}{0cm}

Fíjate en que, a pesar de que el valor es cero, se necesita indicar las unidades. Habría sido lo mismo, desde luego, escribir 0pt, 0mm o 0em.

Puede que desees que sólo un párrafo concreto quede sin indentación. Podrías utilizar el comando anterior encerrado en un grupo con llaves, aunque mucho más sencillo es hacer uso de otro comando simple:

\noindent

Coloca este comando al principio del párrafo que no desees sangrar y desactivarás momentáneamente, sólo durante ese párrafo, la indentación existente.

Si no te gusta indentar los párrafos, asegúrate de que te guste agregar una separación entre ellos tocando la magnitud \parskip. De no hacerlo, si la última línea de un párrafo es larga, no podrás distinguir si estás o no en el mismo párrafo o en el siguiente.

O, mejor aún, utiliza el paquete parskip (el mismo nombre que la magnitud), que ya tratamos, y que se ocupa de establecer a cero el sangrado y de definir una línea de separación entre párrafos. Además, mejora el tratamiento que se le da a las listas, que pueden verse más afectadas por haber tocado la magnitud \parskip.

Una última observación para los más estudiosos. Si has estado leyendo sobre \LaTeX puede que te hayas encontrado este otro estilo de modificación de magnitudes:

\parindent=8mm

Esa era la forma de hacer estas cosas a la antigua usanza. Evita su utilización aunque tu sistema la permita y te ahorrarás problemas de compatibilidad. Emplea, en su lugar:

\setlength{\parindent}{8mm}

Javier Montero Gabarró


LaTeX: Controlando la indentación de los párrafos


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LaTeX: Notación relacionada con los conjuntos

Objetivo: aprender a generar en LaTeX la simbología relacionada con los conjuntos matemáticos.

Hace tan sólo dos días escribía un artículo sobre programación en Python relacionado con los conjuntos y caí en la cuenta de que aún no había mencionado nada sobre ellos en \LaTeX. No es la primera vez que aprovecho una misma temática para enfocarla bajo la luz de distintas disciplinas (como las listas en Python, en LaTeX o en HTML). De modo que quiero compartir hoy contigo lo que sé sobre notación de conjuntos en LaTeX, es decir, mostrarte cómo pintar esos simbolitos de unión, intersección, pertenencia, etc.

Comencemos describiendo los elementos que definen un conjunto:

La única pega que tiene esto es la generación de las llaves, pues sabes que son un símbolo reservado de \LaTeX.

Para poder escribir las llaves, debes escaparlas con \{ y \}, de modo que el código que genera la imagen de la figura es el siguiente:

\[
A=\{1, 2, 3, 4\}
\]

Pero esto puede suponer un problema, al igual que sucedía con los paréntesis: si el contenido presenta varias alturas, las llaves se quedarán pequeñas. Obsérvalo en la siguiente imagen:

De modo que toma nota del comando inteligente para generar llaves: \left\{ para la llave de apertura y \right\} para la de cierre. Ahora está mucho mejor:

\[
A=\left\{\frac{1}{2}, 2, 3, 4\right\}
\]

Comprendido esto, continuemos con la pertenencia:

Los comandos para indicar pertenencia o no pertenencia son \in y \notin, respectivamente:

\[
4 \in A
\]

\[
5 \notin A
\]

Voy a explicarte otra forma más de generar el símbolo de no pertenencia y que aplicaremos después para la forma negada del operador de inclusión. Basta con que precedas el operador a negar con el comando \not. Obsérvalo:

\[
5 \not \in A
\]

El resultado es exactamente el mismo.

Para la unión e intersección disponemos de los comandos \cup y \cap, respectivamente. La elección de estos términos no es arbitraria: cup significa taza en inglés, que es como la U de la unión. En cambio, cap significa gorro, un objeto que podemos asimilar fácilmente a la U invertida de la intersección.

\[
A \cup B
\]

\[
A \cap B
\]

Si te gusta indicar el complementario de un conjunto con una barra horizontal, toma nota del comando \overline, que dibujará una línea horizontal sobre aquello que facilites como argumento entre llaves. Por ejemplo, para generar la siguiente ley de Morgan

habría que escribir el siguiente código:

\[
\overline{A \cup B}=\overline{A} \cap \overline{B}
\]

El símbolo de inclusión, contenido en, lo creamos a través del comando \subset (subconjunto). Su variante, contiene a, se logra con \supset (superconjunto).

\[
A \subset B
\]

\[
B \supset A
\]

Si agregas eq, de equal, al final de estos comandos, obtienes la versión con igualdad:

\[
A \subseteq B
\]

\[
B \supseteq A
\]

Para el no incluido y el no contiene, precedemos el comando con \not, de igual modo que hicimos con la no pertenencia. Observa estos dos ejemplos:

\[
A \not \subset B
\]

\[
B \not \supseteq A
\]

Lo he soltado, ya me he quedado más a gusto…

Javier Montero Gabarró


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LaTeX – Controlando el espacio entre párrafos

Objetivo: presentar la dimensión \parskip para el control del espaciado entre párrafos.

Ya sabes cómo trata \LaTeX por defecto la separación entre párrafos: no los separa. El espaciado que hay entre un párrafo y el siguiente es el mismo que entre dos líneas consecutivas. Para poder distinguir dónde acaba uno y comienza otro \LaTeX indenta la primera línea de cada párrafo.

Pero hay más estilos a la hora de distinguir párrafos. En el artículo Cambiando el estilo de los párrafos aprendimos la utilización del paquete parskip para hacer que los párrafos no se indentaran y mantuvieran un espacio de separación entre ellos.

Hoy voy a presentarte la magnitud \parskip (no la confundas con el paquete parskip, pese a que lleven el mismo nombre), que sirve para configurar el espaciado extra que queremos que exista entre párrafos.

Por defecto, la distancia entre párrafos es la misma que entre líneas, es decir, \parskip vale cero. Pero podemos cambiar su valor empleando el comando \setlength, que ya conocemos:

\setlength{\parskip}{8mm}

Si escribimos esta línea en el preámbulo, todos los párrafos del documento aparecerán separados 8mm más la distancia normal entre líneas. Presta atención a esto, voy a repetirlo: no es que la distancia entre párrafos sea de 8mm, sino 8mm más la habitual entre líneas.

También puedes incluir el comando anterior en el cuerpo del documento. En este caso la separación nueva sólo se aplicará a partir del párrafo que lo contenga. Si, en cualquier momento, quieres regresar a la distancia por defecto, puedes recurrir a esto otro:

\setlength{\parskip}{0cm}

Observa que, aunque el valor sea cero, es necesario indicar las unidades.

Naturalmente, también puedes limitar el efecto del comando acotándolo en un grupo delimitado por llaves:

{\setlength{\parskip}{8mm}.....Resto del párrafo o párrafos....}

El valor de \parskip también puede ser negativo, algo que en algunas circunstancias particulares puede ser conveniente:

\setlength{\parskip}{-2mm}

A mí me gusta que la distancia entre párrafos sea una línea en blanco, es decir, que la separación sea dos veces el espacio normal entre líneas. En un artículo reciente expliqué que LaTeX controlaba el interlineado a través de la magnitud \baselineskip (que no debíamos modificar sino a través del multiplicador \baselinestretch).

Por lo tanto, si quiero que la distancia extra entre párrafos sea la misma que el interlineado, puedo escribir, simplemente:

\setlength{\parskip}{\baselineskip}

También podemos recurrir a unidades relativas en vez de absolutas.

\setlength{\parskip}{1ex}

De este modo, la distancia extra entre párrafos será el equivalente a la altura de la letra x, que depende, naturalmente, del tamaño de la fuente empleada.

Para finalizar, voy a hablarte de lo que en \LaTeX se conoce como longitudes de goma. Hay ocasiones en las que podríamos desear estéticamente que la altura de las páginas sea siempre la misma. El problema es que \LaTeX puede tomarse al pie de la letra, con rigurosa precisión, nuestros comandos. Si, como en los ejemplos anteriores, indicamos la longitud exacta que queremos entre párrafos, puede que luego los números no cuadren a la hora de encajar todo en la página, con el resultado de que la altura de las páginas podrá variar de una a otra.

Sería interesante poder decirle a \LaTeX: “quiero 1cm extra entre párrafos, pero, si lo consideras necesario, ajusta flexiblemente esa cantidad, según tu buen criterio, para que luego todo encaje bien en la página”.

Ahí entra lo que se conoce como longitudes de goma, en relación a la flexibilidad de este material. Observa este comando flexible:

\setlength{\parskip}{1cm plus 5mm minus 4mm}

Lo que le estamos diciendo a \LaTeX es que la separación extra ha de ser 1cm, pero, si se considera necesario, puede crecer un poco, hasta 5mm más, o reducirse hasta 4mm menos.

Flexibilidad, la clave del control…

Javier Montero Gabarró


LaTeX – Controlando el espacio entre párrafos


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