Polifacetismo y productividad

Si eres una persona polifacética, hay una máxima con la que seguro habrás tenido que lidiar en ocasiones: quien mucho abarca poco aprieta. Puedes aceptar el mensaje negativo y limitante o puedes, simplemente, ignorarlo por ridículo.

¿Qué significa “abarcar”? ¿Qué es “apretar”? ¿Quién decide cuánto estás apretando? ¿Tú mismo o quizás los demás?

Si basas el concepto de ti mismo en la opinión de los demás, permíteme dudar de que seas alguien verdaderamente polifacético.

El polifacetismo es una forma de vida que requiere coherencia con nuestros anhelos más profundos y un conocimiento muy claro de nuestros valores y prioridades. ¿Quién puede conocerlos mejor que nosotros mismos para permitirse el lujo de juzgarnos?

Se dice de este tipo de personas que tienen dispersas y poco claras sus prioridades, cuando la realidad suele ser precisamente lo contrario. Detrás de cada polifacético hay alguien que vive el presente intensamente, siendo su prioridad máxima extraer la mayor cantidad de jugo a ese instante efímero. Y es tal la energía que son capaces de volcar en ese momento presente que la consecución de objetivos medibles, inherentes a la propia actividad, suele ser algo que cae por su propio peso, aunque no sea ese su leit motiv.

Existen distintos modos de polifacetismo dependiendo de la frecuencia con la que varía el foco principal de interés. En un extremo está el que se dedica en cuerpo y alma durante meses, o incluso años, a una determinada actividad; hasta que llega el día en que es sustituida por otra completamente distinta, haciendo que aquella espere turno pacientemente a que la pasión vuelva a recuperarla al primer plano. En el lado contrario está el que es capaz de desplazar el foco varias veces en el mismo día sin que se resienta un ápice el nivel de compromiso. No es nada sencillo lograr una abstracción completa ni realizar la transferencia de pasión de un campo a otro en tan corto espacio de tiempo. En sucesivos artículos mostrare algunas técnicas que ayudarán a lograrlo.

Un polifacético viaja donde la pasión le lleva. Es tan vasto el campo del conocimiento y tan breve la vida que es difícil resistirse a la tentación de querer probar cada fruta de ese campo.

¿Y tú, te consideras una persona polifacética? Seguro que lo eres aunque no te lo creas. Pregúntate cuáles son tus inquietudes y descubre tus múltiples facetas. Y ten el valor de experimentarlas sin miedo y con libertad, ajeno a cualquier juicio de valor, procedente de ti o de cualquier otro.

Déjate enamorar; solo entonces serás un verdadero polifacético.

Javier Montero Gabarró


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7 opiniones en “Polifacetismo y productividad”

  1. Me identifico con el articulo, siempre me han gustado muchas cosas a la vez, por ello a veces me cuesta adquirir disciplina en los hobbies y deportes que escojo, pero viendolo de la misma manera del articulo , pues si, voy probando bocados de la vida y me hace sentir mejor el hecho de que pueda experimentarla. Muchas Gracias.

    1. Han pasado 3 años desde que leí este artículo. Lo recuerdo a la perfección y no lo he releído. Desde entonces tomé ciertas decisiones que me llevaron a una conclusión. Si me gustan tantos campos y no hay conexión entre ellas en muchas ocasiones, seré yo quien cree el contexto para unificar todas ellas. Ha sido complicado y es complicado, pero es de las opciones que más me llenan en esta vida. Un gran artículo que me ayudó a comprenderme un poquito mejor.

      1. En efecto, a veces puede resultar complicado. Muchas veces es porque, inevitablemente, tendemos a establecer objetivos no realistas de acuerdo a este modelo disperso. Es cierto que un equilibrio adecuado entre motivaciones intrínsecas y extrínsecas y una planificación orientada al objetivo son sanos, pero con frecuencia se trata todo de una quimera, de una ridícula carrera sin sentido.

        Algunos de mis objetivos están acotados temporalmente (una característica que todo objetivo bien definido debe poseer), pero muchos, muchísimos de ellos, están planteados como si fuera a vivir eternamente.

        Saludos y muchas gracias por reflejar tu experiencia.

    2. Me alegro, David. Es eso, ante todo, una actitud ante la vida: comprender que el verdadero placer se halla en el camino, el momento presente, más que en la meta, el futuro.
      Saludos

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