El método de los hábitos incrementales

Para poder dominar cualquier actividad que te propongas necesitas constancia. Seguro que has oído en numerosas ocasiones algo parecido a “es mejor dedicarle veinte minutos cada día que tres horas ocasionalmente”.

Sea lo que sea: aprender un idioma, tocar un instrumento, programar con soltura,… Cualquier cosa que te propongas aprender requiere aproximarse a ella del modo en el que uno cuidaría un huerto: regándolo día a día.

Es algo que ya sabes de sobra: un largo camino se recorre paso a paso.

No hablaré más de lo que es obvio. Voy a dar una vuelta de tuerca a este concepto sencillo y lo enfocaré hacia el polifacetismo. Si eres de los que orientan su vida en torno al aprendizaje continuo en numerosos campos este artículo es para ti.

La idea sigue siendo la misma: trabaja cada día un poco en cada una de las actividades que te propongas y, antes de que te des cuenta, tendrás un buen nivel en cada una de ellas. Cuida de todas tus plantas día a día y con buena probabilidad recogerás una buena cosecha.

Los que disfrutamos de los placeres del polifacetismo nos las ingeniamos recurriendo a numerosos trucos para tratar de llevar todo adelante. Voy a presentarte aquí una técnica extremadamente sencilla que yo utilizo y que he bautizado con el nombre del método de los hábitos incrementales.

Puedes emplearla no sólo para cuestiones de aprendizaje a medio y largo plazo, sino para lograr objetivos de cualquier otra índole.

Como herramientas sólo necesitas un cuaderno y un lapicero. Vamos a crear listas y cualquier mecanismo que te permita gestionarlas te servirá. Yo empleo un programa de ordenador que está especializado en la gestión de tareas y sobre el que he desarrollado numerosas técnicas, además de esta. Hablaré de él en otro momento; para lo que te quiero explicar hoy será suficiente contar con lápiz y papel.

Para que comprendas el modo en el que la palabra incremental entra en juego, voy a contarte la metodología que empleo practicando mi deporte favorito, salir a correr.

Comienzo corriendo muy despacio y muy poco tiempo. No tengo el mínimo reparo en permanecer varias semanas así, dando tiempo a que mi organismo -músculos, tendones, articulaciones, corazón, pulmones- se adapten a la nueva actividad.

Cuando siento que el cuerpo está preparado, realizo un pequeño incremento en exigencia. En mi caso, puede ser hacer tiradas dos minutos y medio más largas que la semana anterior. Es sólo un pequeño incremento en dificultad y el cuerpo se podrá adaptar sin problemas. Cada semana incremento dos minutos y medio el tiempo de mis salidas individuales.

Es muy importante escuchar permanentemente lo que nos dice el cuerpo. En ocasiones me doy cuenta de que aún no está asimilando correctamente los incrementos en esfuerzo, así que la siguiente pregunta es obligada cada semana:

¿Incremento, mantengo o decremento?

Si el cuerpo aún necesita más tiempo, planifico la semana manteniendo la misma actividad que la anterior, sin ningún incremento. Incluso, si lo estimase adecuado, podría plantearme dar un pequeño paso atrás y decrementar la duración del ejercicio.

Ese es el modo en el que puedo disfrutar de mi actividad física, día a día, mejorando cada semana y con el mínimo riesgo de lesiones, pues doy tiempo suficiente a que el cuerpo se adapte antes de exigirle un nuevo esfuerzo. Cuando no quiero incrementar más el tiempo, me planteo un aumento, por ejemplo, en velocidad muy gradualmente. Resulta verdaderamente divertido y estimulante entrenar así.

Ya tenemos la esencia del método de los hábitos incrementales. Coge tu cuaderno, pon la fecha de hoy en una página y escribe tu primer hábito orientado hacia una actividad en la que pretendas mejorar o un objetivo que quieras lograr.

Por ejemplo, quiero mejorar mis habilidades con la guitarra. Trabajar las escalas, día a día, me hará un mejor improvisador. Así que escribo:

– Estudiar los patrones melódicos de la escala mayor.

Sólo esto, nada más. Mi compromiso ahora es que todos los días, disciplinada y constantemente, voy a dedicar un tiempo determinado a hacer este trabajo. No indico cuánto tiempo, pero debe ser el suficiente que me deje la sensación de haber hecho algo provechoso.

Puedo hacer otras actividades, desde luego, pero mi compromiso, de momento, está sólo en lo que hay en la lista.

Tras un par de días comprobando que soy capaz de ser disciplinado y que llevo a rajatabla mi plan, me planteo la entrada de una nueva actividad en mi lista.

Escribo una nueva lista con la fecha de hoy con las siguientes tareas:

– Estudiar los patrones melódicos de la escala mayor.
– Leer literatura inglesa.

Cada día escribo una nueva hoja con la lista de tareas actuales con las que estoy comprometido a dedicar un tiempo diario. De cuando en cuando, me voy planteando la siguiente pregunta:

¿Incremento, mantengo o decremento?

Gradualmente, en función de nuestra capacidad y tiempo disponible, nuestra lista polifacética irá creciendo hasta un punto en que alcance el equilibrio. Día a día iremos reafirmando hábitos que nos harán crecer en todos nuestros campos.

Hay días en los que, inevitablemente, no podremos cumplir con todo (o incluso con nada), pero al menos trataremos de hacer siempre nuestro mejor esfuerzo. En esos casos, en la lista del día siguiente, incluiremos, junto a la tarea, y entre paréntesis, un número indicando el número de días que llevamos sin realizar esa actividad.

Debemos ser cuidadosos con el contenido de nuestra lista de hábitos. El tiempo es limitado y nuestras inquietudes, muchas. Escribe en la lista sólo aquellas actividades que más valor te van a dar. Concentra tus energías, fundamentalmente, en lo que es verdaderamente importante y no dudes en retirar de tu planning las tareas que haga falta si necesitas hacer hueco para otras más valiosas.

Prueba esto un par de meses, si te atreves, y cuéntame tu experiencia…

No es magia… Es el resultado de sembrar y cuidar de la cosecha cada día.

Javier Montero


El método de los hábitos incrementales


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El Club del Autodidacta

6 opiniones en “El método de los hábitos incrementales”

  1. Muy buena página Javier. Espero que sigas publicando.. he llegado aquí buscando formación de acordes sexta, y ¡me he quedado por el resto! Bueno, voy a seguir indagando. Un saludo!

    1. ¡Gracias por pasarte, Daniel, me alegro de que te guste!
      Depende del tiempo (enredo en muchos proyectos) escribo más o menos, pero disfruto mucho haciéndolo y no tengo intención de dejarlo.
      Ayer mismo publiqué el último artículo.
      Saludos

  2. Me encanta tu blog, te sigo desde hace tiempo, sobre todo en los apartados de música y polifacetismo. De hecho también intento ser polifacético, aunque mis campos son distintos (la música sí la tenemos en común, por supuesto 🙂 ).
    Quería preguntarte algo… sabes si existe algún libro donde se sistematicen algunos métodos para autodidactismo o polifacetismo?
    Muchas gracias por tu tiempo!

    1. Qué tal, Awen, amigo polifacético 😉

      Muy probablemente existirá material dedicado a esta temática, aunque no conozco nada, la verdad. Muchos de los que empleo son de cosecha propia o han sido inspirados por el trabajo y técnicas de otros, pero no sé de ninguna obra que se dedique a sistematizarlos.

      En mi haber creativo tengo casi un centenar de métodos, algunos un tanto extravagantes pero que, al menos para mí, funcionan. Soy bastante pragmático en este sentido: es bueno si funciona y viceversa.

      Saludos y gracias por pasarte.

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