Productividad decimal rotatoria – Configuraciones

Objetivo: presentar variaciones al método de productividad decimal rotatoria e introducir el concepto de configuración.

La técnica de PDR, tal como fue presentada en el artículo anterior es, por sí misma, suficiente para mantenerte productivo y motivado. No obstante, puedes permitirte experimentar y enredar con determinados parámetros y comprobar qué tal te funcionan.

Las variaciones más obvias consisten en reajustar el número de tareas o el tiempo de dedicación a cada actividad. En ocasiones tal vez resulte apropiada una mayor frecuencia de repetición de tareas, de modo que transcurra menos tiempo entre una tarea y la siguiente vez que la misma vuelve a aparecer. En ese caso, basta con reducir el tamaño de la lista. Si, por ejemplo, en lugar de jugar con 10 elementos decides emplear 5, lograrás duplicar la frecuencia de repetición.

Naturalmente, todo tiene su coste. Pon tú mismo en la balanza la pérdida de diversidad (no olvidemos que estamos en un entorno de polifacetismo) frente a un mayor foco.

Modificando el tiempo de dedicación también puedes lograr resultados significativos. Si veinte minutos te parecen insuficientes y apenas te da tiempo a calentar cuando el reloj vacía su último grano de arena, prueba a ajustarlo a 30 o 45 minutos. Tú te conoces mejor que nadie: ¿tardas en ponerte en contexto o eres capaz de ser productivo desde el primer minuto?

Una opción más avanzada consiste en parametrizar el tiempo de dedicación por cada tarea individual, aunque corres el riesgo de sobrecargar el método, una de cuyas bondades reside en su simpleza.

La variación más interesante resulta al introducir el concepto de configuración. Una configuración no es más que una lista concreta de tareas. En lugar de trabajar sobre la misma lista, prueba a tener unas cuantas alternativas.

Esto introduce un punto crítico en temas de productividad: la sensibilidad al contexto.

Mantener diferentes configuraciones te permite una mayor flexibilidad en función de tu ubicación, el momento del día o la situación particular en que te halles inmerso.

Puedes tener configuraciones de tareas específicas, por ejemplo, para cuando estés en la empresa y otras fuera de ella. También puedes crearte listas propias para el fin de semana que se beneficien de un mayor, por lo general, tiempo libre.

Si conoces tus momentos del día de mayor rendimiento puedes adaptar tus listas a ellos, reservando para entonces aquellas con tareas que exijan una mayor concentración.

Existe también la posibilidad también de mantener configuraciones que, sin que pierdan su carácter multidisciplinar, presenten una actividad o sabor dominante. Así, dependiendo de las circunstancias, pueden serte útil listas en las que predominen tareas relacionadas con la música, o la programación en C++, o la escritura en un blog, por poner unos ejemplos. En el extremo tienes incluso las listas monotemáticas.

Pragmatismo. ¿Funciona? ¿Sacas el trabajo adelante y das pasos firmes en todos tus frentes? ¿Te mantienes motivado? Trabajar puede ser la más entretenida de todas las diversiones.

No malgastes un solo grano de arena. Como decía el gran maestro de la productividad polifacética, Benjamín Franklin: si amas la vida no desperdicies tu tiempo, pues es la substancia de que aquella está hecha.

Javier Montero Gabarró


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