La vida sin el pulsómetro

Me he dejado olvidado, inadvertidamente, el pulsómetro en casa.

No estoy del todo seguro, pero creo que esta ha sido la única vez que he corrido sin él desde que me lo compré.

Quizás, tras ese olvido, estaba la despreocupación por el pulso en mis últimos entrenamientos, en cierto sentido más libres. Pero me he notado algo extraño al subirme hoy a la cinta en el gimnasio.

Sé de un compañero del foro que canceló su entrenamiento y decidió volverse a casa, aburrido de esperar a que su GPS terminara de localizar los satélites. Yo no he llegado a ese extremo y me he subido a la cinta a cumplir mi tarea.

Decir que correr sin pulsómetro me ha hecho más libre sería engañarme. Una cinta es como un gran GPS sobre el que te montas, en vez de llevarlo vestido en la muñeca. Se mide todo: distancia, inclinación, tiempo, calorías, velocidad… Incluso el pulso, si aprietas durante unos instantes unos contactos situados en las barras.

Pero, superada mi extrañeza inicial, algo de libertad sí que he sentido, pese a que todo estaba predestinado: me detendría al cumplir exactamente una hora y la velocidad durante todo ese trayecto sería, constantemente, 8’5 Km/h.

O, tal vez, ¿no sería esa ilusión de libertad simplemente atribuible a no sentir la opresión de la banda de goma sobre el pecho?

Javier Montero

——–

Publicidad:

¿Estás interesado en adquirir un pulsómetro a buen precio?

4 opiniones en “La vida sin el pulsómetro”

  1. Yo llevo con el mío 2 o 3 meses y de momento no me ha abandonado en ninguna de mis salidas. Imagino que algún día también se me quedará "olvidado".

    Salud!

  2. Gustavo:

    La verdad es que es un compañero inseparable. Bien utilizado es como tener un entrenador a nuestro lado. 🙂

    Si se toma algún que otro día libre, tampoco pasa nada. Incluso los mejores entrenadores descansan, de cuando en cuando.

  3. Lo use dos o tres veces y lo dejé. No necesito a nadie que me diga que hace calor en verano y frío en invierno.

  4. Se entiende que lo dejaras. Un pulsómetro no es útil simplemente en su función informativa.

    Se le saca partido cuando, además, tomas decisiones en función de los datos que vas obteniendo de él.

Responder a Javier Montero Cancelar respuesta