Corriendo mientras la ciudad despierta

Día histórico en mi trayectoria como corredor: a las 6:10 de la mañana ya estaba pateándome las calles de Sevilla.

La noche anterior dejé todo bien preparado. Creo que eso es importante: por un lado refuerza el compromiso para no echarme atrás a la mañana siguiente; por otro, es poco más que lavarme la cara, vestirme y salir a la calle, sin tener que perder tiempo buscando las cosas.

Rato antes de levantarme mi mente ya está esperando el momento. No en vano se trata de un acontecimiento nuevo e importante.

Pero el despertador no ha sonado aún, no tiene sentido esa inquietud, debería relajarme.

Me levanto, ha llegado el momento. Compruebo, atónito, que en la pared hay unas grietas y ronchones tremendos.

Me doy cuenta de que no es más que un sueño. Estoy soñando que me estoy levantando para irme a correr.

Algunos minutos antes de las seis, suena el despertador, el de verdad, y me incorporo. No hay grieta alguna en la pared.

A las 6:10 ya estoy corriendo. Temperatura anómala de 21 grados; siento hasta frío.

No hago más que comenzar y veo, justo delante de mí, a otro corredor que empieza su rutina de entrenamiento. Me decido a seguirlo, discretamente, a unos 30 metros por detrás. No tengo ninguna ruta prevista, así que por donde él tire estará bien.

Llegamos a la Barqueta y mi peculiar liebre sigue por Torneo bordeando el centro de la ciudad. Me pregunto si tiene en mente la vuelta completa a Sevilla.

No. Al rato veo que consulta el reloj e invierte el sentido de su marcha, para recorrer a la inversa el camino andado. Compruebo que estamos en el minuto quince. Está claro que tiene calculada su salida para correr un total de 30 minutos.

Yo bordearé todo el centro, algo que suele llevarme aproximadamente una hora.

En la calle Arjona, una avenida ancha, me he permitido el lujazo de correr directamente por mitad de la calzada. La calle completa para mí, no había un alma.

En algún momento, no recuerdo cuando, amaneció y las calles empezaron a cobrar vida.

Vuelta completa bordeando Sevilla, de puerta a puerta de mi casa. Le he dado bastante caña, relativamente hablando. No sé a qué velocidad habré rodado, pero he hecho en 50 minutos, con una FC media de 145 ppm, un trayecto que en un entrenamiento normal me habría llevado en torno a la hora.

Y una sensación de victoria muy peculiar, como en la mejor de mis populares.

Javier Montero

2 opiniones en “Corriendo mientras la ciudad despierta”

  1. Está bien lo de levantarse temprano para el calor y todo eso. Pero que no te genere ansiedad. No debes sentir lo mismo que cuando vas a una carrera, que te desvelas, que estás nervioso.

  2. Y con "pesadilla" incluida, como en mis dos primeras populares. 😀

    Deliciosa sensación de novedad. Lástima que después se torne rutinario.

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