Carretera y manta

Último día de estas mini vacaciones en casa de mis padres y no he querido despedirme de ellas sin un buen entrenamiento matinal.

Ayer debía estar corriendo la nocturna de Dos Hermanas y, hoy, como compensación por no poder hacerlo por causa del viaje, estaban en el aire los 10K de Leganés.

Ni una cosa ni la otra pudo ser, pero, al menos, una hora de entreno resultaba obligada que menos que por decencia.

No me lo he pensado dos veces: tal como me he levantado temprano, me he vestido, me he bebido un vaso de agua y me echado a correr.

Sin grandes restricciones: este fin de semana le hubiese tocado a mi corazón latir rápido en una popular, así que he perdonado el límite de 139 y me he permitido rodar en un régimen en torno a 150 ppm sin ningún tipo de remordimiento. No he conseguido apenas mejoría en ritmo, todo hay que decirlo. Esta visto que, con estas temperaturas tan altas, para ir decentemente rápido debería someter al corazón a un pulso contínuo de al menos 160 ppm.

Por otro lado, inauguración de las plantillas entrenando sobre las ASICS Gel Kayano 17. La duda que se plantea es si voy a poder mantenerlas o, por el contrario, necesitaré comprar unas zapatillas completamente neutras.

El resultado ha sido satisfactorio, sin problemas de ningún tipo tras esta primera prueba.

Duchita, desayuno esperándome y estiramientos en condiciones.

Dentro de un rato, la paellita de mamá, que no hay otra igual en el mundo.

Después, carretera y manta.

Javier Montero

2 opiniones en “Carretera y manta”

  1. Lo dices por la paellita, ¿eh? 😉 ¡Qué buena! Y me llevé en un tupper para después del viaje, también. 🙂

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