Rompiendo la barrera de las 140 ppm medias

Continúo sumergiéndome en las profundidades de mi zona aeróbica.

Le doy una nueva vuelta de tuerca y acoto el techo superior un punto menos, estableciéndolo en un máximo de 146 ppm.

Voy a tener como desventaja el calor. La tarde puede resultar incierta por lo que, para asegurar que no peligra el entrenamiento de hoy, opto por realizarlo a las 15:30 (hora absolutamente no recomendable para correr en Sevilla).

No voy adecuadamente equipado, tampoco. A excepción de mis zapatillas, que las cogí esta mañana por si me daba por correr, aprovechando que hoy chaparíamos pronto, me visto con el pantalón de un chandal y una camiseta de algodón que guardo en mi oficina. No tengo tampoco una gorra para protegerme del sol.

Por un momento, considero abortar el entrenamiento. Finalmente, me quito la camiseta y me la coloco en la cabeza a modo de sombrero.

Salgo a correr con mucha suavidad, tratando de controlar las pulsaciones desde el primer momento y demorando al máximo el momento en el que sobrepasen las 140.

Sobre el minuto 20 ya voy rodando a una media de 141 ppm, lo cual es una buena noticia. Si consigo sostener ese valor podré plantearme hacerlo descender una vez rompa el “efecto aeróbico” en la segunda mitad del ejercicio.

No hace falta esperar. Antes del minuto 30 alcanzo el primer punto mágico y el ritmo cardíaco instantáneo comienza a descender por debajo de 140, situándose en 139. Si soy capaz de mantener esa cifra durante un tiempo podré hacer que la media descienda de 141 a 140. Todo va bien, nada puede hacer suponer que no suceda así.

Mi única preocupación es el calor. No llevo mi botella de agua conmigo y temo que la deshidratación pueda jugarme alguna mala pasada en los minutos que restan.

Minuto 35. Las pulsaciones siguen descendiendo. Estoy rodando entre 137 y 139 y, al fin, veo aparecer el resultado ansiado: 140 ppm de media.

Pero aún quedan 25 minutos de prueba. Es posible que aún pueda conseguir arañar un punto más.

Pese al calor y sin agua, para mi asombro, las pulsaciones instantáneas continuan descendiendo:

136…., 135…., 134….

Y 133.

No doy crédito. Voy a 133 ppm y sigo trotando (a velocidad muy lenta, pero trotando). ¡Sorprendente!

Tan tremenda bajada no puede dejar impune a la media. Efectivamente, en el minuto 51, las pulsaciones medias descienden un punto más, registrando 139 ppm, valor que se mantendría ya hasta el final de la hora. Sólo unos minutos más y estoy convencido de que podría haberlo dejado en 138, pues estaba rodando ampliamente por debajo de ese valor.

Todo un éxito sorprendente e inesperado tan pronto.

Otra cosa que me ha gustado mucho es que he notado mis piernas mucho más adaptadas a los rigores de un ritmo muy lento, bastante apartado de mi ritmo habitual. Tengo la buena sensación de que se están construyendo desde la base.

Hace varias semanas dije que, tan pronto alcanzase un valor como el de hoy, 139, dejaría de insistir en este trabajo de buscar mínimos y comenzaría a realizar ejercicios aeróbicos más cercanos al umbral.

Sin embargo, cuando he visto hoy que, ya pasados 50 minutos, estaba trotando con comodidad a 133 ppm, me he dado cuenta de que esto es un filón y aún queda bastante por excarvar.

Pronto empezaré la exploración de zonas aeróbicas más altas, pero, desde luego, seguiré insistiendo aún en el trabajo en los tramos inferiores.

Denominación: 60′ FC media sub 146 –> OK: 139 ¡Ojo al dato!
Exigencia: 3
Hora de inicio: 15:36
Distancia: 7’45 Km
Tiempo: 60′
Ritmo medio: 8:04/Km
FC media: 139 ppm

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