Cerrando la semana en la cinta

Deseoso estaba de entrenar hoy…

Semana muy intensa, repleta de trabajo y emociones. Ayer, que estrictamente debí haber corrido, fue un día completo de asueto como recompensa a la labor realizada durante la semana.

Pero hoy estaba con el mono. Me apetecía mucho correr. Ademas, me apetecía hacerlo en la cinta. De paso aprovecharía para realizar unos ejercicios de acondicionamiento de piernas complementarios.

Desplazamiento en bici hasta el gimnasio y rápidamente me subo a una de las cintas.

Una hora de trabajo aeróbico muy buena, conteniendo el pulso entre 135 y 139 ppm.

Es lo que tienen estas benditas máquinas. Plantas una velocidad constante; si ves que las pulsaciones pasan del rango, disminuyes en un punto (una décima) la velocidad. O la aumentas si descienden de 135.

No me ha resultado en absoluto aburrido. Como una hora es un tiempo considerable, ves que las máquinas a tu lado se van ocupando con distintas personas. De cuando en cuando me ponía a hablar con ellas.

He presumido un poco, lo admito: la gente sofocada corriendo y yo hablándoles como si no estuviera en una cinta. Y mi máquina estaba silenciosa, no se oía el golpeteo de los pies contra el suelo.

La gran sudada no me la ha quitado nadie. A pesar de eso, benditas sean las cintas, especialmente en el verano.

Con estos inventos puedes programar casi cualquier cosa que te pase por la cabeza.

Un día le meteré mano a las cuestas…

Denominación: 60′ en cinta FC [135-139]

2 opiniones en “Cerrando la semana en la cinta”

  1. Odio esas máquinas infernales, siempre prefiero salir a correr fuera. Quizás si viviera en Finlandia y fuera invierno…

  2. … o si vivieras en Sevilla, y fuera verano. 😀

    Entiendo lo que dices, hay mucha gente que dice lo mismo. Yo prefiero considerarlas como aliadas que aumentan mis opciones a la hora de entrenar.

    Al final se les termina cogiendo el gustillo. 🙂

Responder a Gonzalo Quintana Cancelar respuesta